. Las diversas filiales del Washington Post Co. alcanzan un total de aproximadamente 7 millones de hogares, y su servicio de cable, Cable One, tiene 635,000 subscriptores. En una filial conjunta con el searche A%3E Muni osearchk Muni T A%3E mas A%3E Sexpartylady l A%3E Pa A%3E searchu A%3E ia Muni A Sexpartylady 3search search a%3 Sexpartylady A%3E acsearch International Herald Tribune, el diario en inglés más ampliamente distribuido del mundo.

33. [Aquí MacDonald incluye un enlace de internet que actualmente ya ha fenecido.]

34. Cones (1997) provee un análisis similar:

Este análisis de las películas de Hollywood con temas o personajes religiosos revelan que en las últimas cuatro décadas Hollywood ha representado a los cristianos como sexualmente rígidos, sectarios adoradores del diablo hablando a Dios, perturbados, hipócritas, fanáticos, psicóticos, deshonestos, sospechosos de asesinato, espiritualistas falsos, fanáticos de la Biblia, niños de escuela católicos obsesivos y sin control, Adán y Eva como peones en un juego entre Dios y el diablo, una monja desequilibrada acusada de matar a un recién nacido, tontos, manipuladores, fuera de ley, neuróticos, mentalmente desequilibrados y sin escrúpulos, destructores, de vocabulario soez, fraudulentos e inventores de milagros.

Pocas (si es que alguna) representaciones positivas de cristianos se hallan en las películas de Hollywood que se han estrenado en las últimas cuatro décadas.

35. Republicado en New York Times mayo 27, 1996.

36. James Ron, “Is Ariel Sharon Israel’s Milosevic?” Los Angeles Times, febrero 5, 2001.

37. Del Reporte del Comité Kahan (www.mfa.gov.il/mfa/go.asp?MFAH0ign0):

Debemos señalar aquí que llama la atención que el Secretario de Defensa no estuviera al tanto de la decisión de hacer que los falangistas entraban a los campamento. Es nuestro punto de vista que la responsabilidad sea imputada al Secretario de Defensa por no haber tomado en consideración el peligro de actos de venganza y derramamiento de sangre por los falangistas en contra de la población de los campos de refugiados, y por haber fallando en tomar el peligro en consideración cuando decidió que los falangistas entraran. Además, se imputa responsabilidad al Secretario de Defensa por no haber ordenado las medidas apropiadas para prevenir o reducir el peligro de una masacre como condición de la entrada falangista a los campamentos.

Estos garrafales errores constituyen el no cumplimiento del deber con que la Secretaría de Defensa fue acusada.

38. Yossi Klein Halevi, “Sharon has learned from his mistakes.” Los Angeles Times, febrero 7, 2001.

39. Washington Post, julio 3, 2001; Los Angeles Times, octubre 18, 2001.

40. Las organizaciones judías también han sido fuertes partidarias de promover legislación sobre “crímenes de odio”. Por ejemplo, en 1997 la ADL publicó Hate Crimes: ADL Blueprint for Action, la cual incluye recomendaciones sobre estrategias sobre cómo prevenir y responder a crímenes de violencia étnica. Entre sus recomendaciones se proponen leyes más severas; entrenamiento para policías y militares; seguridad para instituciones comunitarias, e iniciativas en contra de los prejuicios. En junio de 2001 la ADL anunció un programa diseñado a apoyar a la policía en su lucha en contra de “grupos extremistas y de odio”. Un importante componente de la Iniciativa del Cumplimiento de la Ley es la propuesta para entender mejor los crímenes de odio; el extremismo, y programas anti-prejuicios.

41. SWC, información de prensa, julio 15, 1999; www.wiesenthal.com.

42. P. ej., SWC, información de prensa, noviembre 29, 1999; enero 26, 2001; www.wiesenthal.com.

43. ADL, comunicado de prensa, septiembre, 14, 1999; www.adl.org.

44. AFP Agencia Mundial de Noticias, abril 4, 2001; www.afp.com.

45. ADL, comunicado de prensa, agosto 22, 1996; www.adl.org.

46. C. Wolf. Racists, Bigots and the Law on the Internet. www.adl.org.

47. Ibídem.

48. Como se dijo en SAID (pág. 261), el propósito del AJCommittee de poner a los judíos como no sobrerrepresentados en los movimientos radicales involucró engaño y quizá autoengaño. El AJCommittee dedicó muchos esfuerzos para cambiar la opinión dentro de la comunidad judía al intentar mostrar que los intereses judíos eran más compatibles con la promoción de la democracia americana que con el comunismo soviético (p. ej., enfatizando el antisemitismo soviético y el apoyo soviético a las naciones que se opusieron a Israel en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial) (Cohen 1972, 347ss).

49. Mientras crecía el antisemitismo en el período Weimar, los periódicos que eran propiedad judía comenzaron a sufrir penurias económicas debido a la hostilidad pública sobre la composición étnica de quienes componían las mesas directivas y editoriales (Mosse 1987, 371). La respuesta de Hans Lachman-Mosse fue “despolitizar” sus periódicos despidiendo a un gran número de editores judíos y corresponsales. Eksteins (1975, 229) sugiere que la respuesta fue un intento de desviar las categorizaciones de derecha de sus periódicos como parte de la Judenpresse.

50. Un reciente y quizá trivial ejemplo de este tipo de guerra étnica es la popular película Addams Family Valuesi, estrenada en noviembre de 1993; producida por Scott Rudin, dirigida por Barry Sonnenfeld y escrita por Paul Rudnick.

Los malos de la película son virtualmente todos con cabello rubio (con la excepción de un niño gordo), y los buenos incluyen dos niños judíos con kipás. (Por cierto, tener cabello rubio se ve como una patología, de manera que cuando el bebé Addams de cabello oscuro temporalmente se vuelve rubio, hay una crisis familiar.) El niño judío se representa con cabello oscuro, usa lentes, y físicamente parece frágil y no atlético; frecuentemente hace comentarios precoces e inteligentes, y es severamente castigado por los adultos güeros por leer un libro altamente intelectual.

Los malvados niños gentiles son lo opuesto: rubios, atléticos, y nada intelectuales. Junto con otros niños de cabello oscuro de varios grupos étnicos y niños gentiles rechazados por sus compañeritos (por su gordura, etc.), el niño judío y la familia de niños Addams encabezan un movimiento muy violento que tiene éxito en destruir al enemigo rubio. La película es una parábola que ilustra el impacto general de la actividad judía tanto intelectual como en acción política en lo que se refiere a la inmigración y al multiculturalismo en las sociedades occidentales (véase el capítulo 7).

También es consistente con el impacto general de las películas de Hollywood. SAID (cap. 2) reseña la información sobre el dominio judío en la industria del entretenimiento en los Estados Unidos. Powers, Rothman y Rothman (1996, 207) caracterizan a la televisión como proveedora de valores liberales y cosmopolitas, y Lichter, Lichter y Rothman (1994, 251) creen que la televisión pone al pluralismo cultural en términos positivos: un pluralismo situado aparte de las actividades de unos cuantos ignorantes o prejuiciosos malhechores.

51. Heller combina la crítica social con una fuerte identidad judía. En una plática descrita en The Economist (marzo 18, 1995, pág. 92), Heller es citada diciendo: “el ser judía me informa sobre todo lo que hago. Mis libros se convierten cada vez más judíos”.

52. Las elipsis dicen lo siguiente:

“La destrucción del principio semítico, la extirpación de la religión judía, sea en su forma mosaica o cristiana; la igualdad natural del hombre y la abrogación de la propiedad, son proclamados por las sociedades secretas que forman gobiernos provisionales, y hombres de raza judía se encuentran a la cabeza de cada una de ellas”.

Rather (1986) observa que los antisemitas que creían en conspiraciones judías frecuentemente citan ese pasaje, así como los Protocolos, al fundamentar sus teorías. También señala, citando a Roberts (1972), que la visión de Disraeli que los eventos están controlados por vastas conspiraciones internacionales era un lugar común en el siglo XIX. Rather relaciona estas creencias con la sociedad secreta al centro del movimiento sicoanalítico (véase cap. 4) así como con una sociedad secreta llamada “los hijos de Moshe” organizada por el sionista Ahad Ha’am (Asher Ginsberg), cuyo trabajo se discute en SAID (cap. 5).

53. Este pasaje es invocado por Lucien Wolf, secretario del Comité Extranjero Conjunto de la Mesa de Directores de la Asociación Anglo-Judía, para racionalizar el apoyo judío a los movimientos revolucionarios rusos (véase Szajkowski 1967, 9).

54. La ideología del Nuevo Cristiano implica que los miembros de un grupo altamente cohesivo y económicamente exitoso buscan ser juzgados como individuos más que como miembros de un grupo por la sociedad circundante. Es interesante que el imperativo moral de juzgar en base al mérito individual también fue un tema en el trabajo del escritor decimonónico Michael Beer (véase Kahn 1985, 122), y también es un tema central en el contemporáneo y neoconservador movimiento de intelectuales judíos. Beer fue forzado a disfrazar la identidad de su protagonista como un hindú de casta baja porque era improbable que su audiencia viera positivamente a un protagonista judío.

55. La tesis de Castro es que el rezago económico e intelectual fue un enorme precio que España pagó por su exitosa resistencia a la ideología del mérito individual. Como se señaló en SAID (cap. 1), las ideologías de la mala adaptación pueden desarrollarse en un contexto de conflicto de grupos porque proveen una identidad social positiva social en oposición al grupo externo. Por lo mismo, era improbable que España se moviera hacia una sociedad posilustrada e individualista cuando se sabía que los partidarios del individualismo mantenían alianzas encubiertas hacia un grupo altamente cohesivo.

56. Paul Johnson (1988, 408) es de la opinión de que la iconoclasia judía simplemente aceleraba “cambios que de cualquier manera ya se venían venir. Los judíos eran iconoclastas naturales. Con habilidad y júbilo feroz, al igual que los profetas se dedicaban a golpear y a derribar todos los ídolos de las formas convencionales”.

Esto esencialmente trivializa los efectos de los esfuerzos intelectuales judíos. La postura de Johnson es inconsistente con su propia afirmación de que la emergencia de los judíos en el discurso de los principales movimientos intelectuales “fue un evento de importancia devastadora en la historia del mundo” (págs. 340-341). Johnson no ofrece evidencia alguna sobre su opinión de que los cambios promulgados por los intelectuales judíos eran inevitables. Es sabido que el judaísmo tradicional no promovía la iconoclasia dentro de la comunidad judía (recuérdese el destino de Spinoza y la naturaleza generalmente autoritaria de los controles comunitarios en la sociedad tradicional judía [PTSDA, Ch. 8]). El saber tradicional de los judíos tampoco promovía la iconoclasia. Aunque los estudios talmúdicos sí promueven la argumentación (pilpul; véase PTSDA, cap. 7), estas discusiones fueron realizadas dentro de un espacio estrechamente definido, en donde las suposiciones básicas no eran cuestionadas.

En el mundo posterior a la Ilustración, la iconoclasia judía fue claramente mucho más dirigida a la cultura gentil que al judaísmo, y la evidencia presentada aquí y en los subsecuentes capítulos sugiere que la iconoclasia fue a menudo motivada por la hostilidad hacia la cultura gentil. A partir de la misma historia de Johnson, tanto el marxismo como el sicoanálisis difícilmente habrían surgido en los gentiles, ya que ambas corrientes contienen fuertes matices de pensamiento religioso judío, y yo argüiría que es particularmente difícil que el sicoanálisis hubiera surgido excepto como herramienta en una guerra de la cultura gentil. Los resultados fueron posibles debido al coeficiente intelectual generalmente alto en cuestiones verbales entre los judíos, y a sus habilidades de formar grupos cohesivos: ahora dirigidos a criticar a la cultura gentil más que a comprender la Torá, logrando así un estatus dentro de la comunidad judía.

57. El comentario que se refiere a la “oposición solitaria” es insincera, debido a que desde sus orígenes el sicoanálisis fue caracterizado por una fuerte conciencia grupal que emanaba del núcleo de su membresía. El sicoanálisis mismo cultivó con vigor la imagen de Freud como un solitario héroe y científico que luchó por la verdad en contra de un establishment intelectual prejuicioso. Véase el capítulo 4.

58. Lenz (1931, 675) señala la asociación histórica entre los intelectuales judíos y el lamarckianismo en Alemania, así como sus matices políticos. Cita una declaración “extremadamente característica” del judío intelectual: “que la negación de la importancia racial y de las características adquiridas favorece el odio racial.”

La obvia interpretación de tales sentimientos es que los intelectuales judíos se oponen a la selección natural debido a las posibles implicaciones negativas de estos hallazgos en la política. La sugerencia de que estos intelectuales estuvieran concientes de las diferencias étnicas entre los judíos y los alemanes pero que deseaban negar su importancia por razones políticas es un ejemplo del engaño como aspecto del judaísmo en su estrategia evolutiva (SAID, caps. 6-8).

Por cierto, Lenz señala que el lamarckiano Paul Kammerer, un judío, se suicidó cuando denunciaron su fraude científico en un artículo de la prestigiosa revista británica Nature. (Los puntos negros en las ranas, que supuestamente probarían la teoría lamarckiana, fueron producto de inyecciones de tinta.) Lenz declara que la mayoría de sus conocidos judíos aceptaron al lamarckianismo porque querían creer que podían llegar a ser “transformados en auténticos teutones.” Tal creencia puede ser un ejemplo de engaño, ya que promueve la idea de que los judíos pueden convertirse en “genuinos teutones” simplemente al “escribir libros acerca de Goethe” en palabras del comentarista, a pesar de mantener su separatismo genético.